Dar
Lo que notas y lo que das vuelve a ti.
Darse cuenta
¿Por qué das las gracias en este momento? Aunque sea algo muy pequeño.
Tu campo aún está oscuro. La primera cosa buena enciende la primera luz.
Transmitir
¿A quién le deseas algo bueno ahora mismo?
… y un poco de eso es también para ti.
¿Quieres enviárselo a alguien?
Lo que transmites queda aquí como una leve huella — solo contigo.
Mirar
Y cuando hoy alguien te resulte difícil: míralo por un momento como el niño que fue una vez — curioso, sin protección, con todo aún por delante. Ese niño no ha desaparecido; sigue viviendo en la persona que tienes delante. Justo allí donde una vida se ha vuelto más estrecha de lo que ese niño habría soñado, esta mirada tiene más fuerza. No cambia nada de lo que es difícil. Pero ablanda el corazón — y eso te hace bien primero a ti.
También puedes soltar el rencor cuando estés listo: no porque debas, ni primero por los demás — sino porque pesa más tiempo sobre quien lo lleva.
¿Conoces a alguien a quien esto le vendría bien ahora mismo?
Todo se queda solo en tu dispositivo — tus cosas buenas y en quién piensas. No se envía nada; lo que transmites, lo transmites tú mismo.